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Fundamentos históricos

Este es quizás el aspecto más argumentado en favor de la provincialidad para Cartagena. Son muchos los cartageneros que conocen y valoran la historia de la ciudad y plantean el derecho histórico del pueblo de Cartagena a tener un reconocimiento a su identidad diferenciada a través de la provincialidad. La Constitución española considera la fundamentación histórica como base para la autonomía política y social de los pueblos que componen el Estado español.

Cartagena está actualmente encuadrada en la Región y Provincia de Murcia, desde 1982 constituidas en Comunidad Autónoma de Murcia. Con respecto a esta última "reconversión", cabe añadir la primera vulneración de la Constitución española ya que en su artículo 147.2 se indica claramente que "Los Estatutos de autonomía deberán contener: a) La denominación de la Comunidad que mejor corresponda a su identidad histórica".Si nos atenemos estrictamente a la historia de las ciudades y pueblos que configuran actualmente el territorio de la actual Comunidad de Murcia, no cabe ningún genero de dudas al confirmar la historia de Cartagena como eje histórico regional y que el actual territorio murciano es una evolución posterior del nombre que debería ser el de la región histórica cartaginense. Este hecho hubiera podido motivar que esta región fuera considerada como Comunidad Autónoma histórica.

"La historia está basada en hechos y los hechos son los elementos más objetivos que debemos de considerar".


Apuntes sobre la historia y territorialidad de Cartagena


Al parecer Cartagena debe su origen al rey Testa que edifica sus cimientos en 1.412 a. J.C. llamándola Contesta. Según Silio Itálico Teucro, hijo del rey de los Salaminos Telamón, en 1184 antes de J.C. se asienta en Cartagena:

"Fundada muy de antiguo Cartagena por Teucro y por los suyos habitada, a ser Corte de Tirios de Carthago y principal alcázar se eleva; y cual ésta lo fue del Africano, fue aquella capital del suelo hispano"
Entre las Sierras Nevada y Sagra al oeste y el Mascarat y cabo de la Nao al este se desarrolló entre los siglos VI al 111 a J.C. la civilización mastiena dominadada por la ciudad de Mastia (Cartagena).

En el año 223 a J.C. Asdrubál refunda Quart-Hadasht (Cartago Nova) sobre la ciudad de Mastia, estableciendo aquí su capital hispana. La ocupación cartaginesa que se prolonga durante catorce años, hasta la caída de la ciudad por Escipión.

Cartago Nova conoció un gran esplendor en época romana. En el año 27 a.C. Augusto divide la Provincia Ulterior en Bética y Lusitania y la Citerior, que será la Tarraconense. En el año 39 d.C. Se crean en la Tarraconense los Conventos Jurídicos de Tarraco, (Tarragona), Cartago Nova (Cartagena) y Cesaragusta (Zaragoza).

Galba gobernador de la Tarraconense, en el año 68 se rebela contra Nerón y se proclama en Cartagena emperador.

En el año 70 el Edicto de Latinidad de Vespasiano, concedió la ciudadanía romana a Hispania, que es especialmente aplicado en la Bética y en la zona oriental de la Tarraconense, llevando a una rápida promoción social y económica de Hispania. Sus sucesores profundizaron en la misma línea, aumentando el número de senadores romanos de origen hispano, y desembocando en la elección de uno de ellos como emperador, Trajano (98), que inaugura una serie de emperadores romanos procedentes de Hispania. Trajano, Adriano, Marco Aurelio y su hijo Comodo, constituyen el siglo de oro del Imperio, Romano y el momento más álgido de su desarrollo económico.

En el año 193 Séptimo Severo es proclamado emperador, de origen africano de la órbita de Cartago, que había estado en el año 171 al frente de la Tarraconense. Con el aumenta la influencia de Hispania y le abre nuevos mercados en Afirica. El y sus sucesores tienen a Cartagena como pieza clave de su política, que hace recordar a épocas anteriores a la conquista romana: Hispania aumenta su importancia en el conjunto de imperio de la mano de esta dinastía, de marcado acento cartaginés. Con Alejandro Severo (217-235), su último representante, el número de senadores romanos hispanos es de veintisiete, igual que con Trajano.

En el año 280, Diocleciano (280-305) crea la Provincia Carthaginense. Hispania fue dividida en cinco Provincias: Carthaginense, Tarraconense, Bética, Lusítania y Gallecía. La Carthaginense era la más extensa de Hispania, llegando hasta Santander, y comprendiendo las islas Baleares.

Con Constantino (306-307) Cartagena se convierte en sede metropolitana episcopal (una de las seis que se crean en Hispania).

En el siglo V se producen las invasiones bárbaras en Hispania. En el año 460 Mayoriano, último emperador romano que estuvo en Hispania, llega a Cartagena a dirigir una expedición contra los vándalos de África.

En el año 552 llegan a Hispania los bizantinos y ocupan la zona no controlada por los godos, la Bética, la zona oriental de la Cartaginense y las Baleares, en poder de los hispanorromanos, y establecen la provincia romana de Hispania, con capital en Cartagena. El imperio romano de oriente, había reconquistado África, Sicilia e Italia, acabando con los vándalos y ostrogodos.

En el año 589 Comenciolo gobernador de la Provincia de Hispania, realizaba obras de fortificación y embellecimiento de la capital (Cartagena), Mauricio emperador (582-602), esta Provincia se sitúa dependiente en lo militar del Exarcado de Cartago.

Suintila rey visigodo conquista Cartagena (621). En el año 636 hay una posible reconstrucción de la ciudad, que es segura en el año 675 ( Munulo, obispo de Cartagena en el XI concilio de Toledo).

En el año 713 se produce la capitulación de Teodomíro, ante los árabes, y se establece un estatuto especial para el territorio.

Fuente árabes citan Cartagena en le año 844 entre las capitales de la España musulmana (Al-Andalus).

En 1146 desembarcan en Cádiz las tropas almohades, que ocupan las zonas dominadas por los almoravides, menos el sureste y levante, dominadas por el rey Lope, de origen hispano, que acaban de dominar en 1184. En 1238, el Sureste se separa de lo que queda del Al-Andalus.1239 marcará un acontecimiento importante, Cartagena se separa y no reconoce la autoridad del arraez de Murcia. Capitulando éste último ante Castilla en 243. En 1245 Cartagena, independiente de Murcia, no acepta la capitulación y ha de ser conquistada; cuando entran las tropas cristianas encuentran un emporio industrial, comercial y marítimo.
La concesión de los fueros de Córdoba y Toledo en 1246, potenciaron el puerto y la creación de la Orden de Santa María de España.

En 1254 se produce la concesión del término municipal, que incluía señoríos en zonas de la huerta de Murcia. El infante Don Sancho, en 1272 es almirante de la orden con sede en Cartagena, del que dependen el convento de San Sebastián para el Cantábrico, Coruña (para el Atlántico) y Santa María del Puerto (para en Estrecho), quedando Cartagena, con el control de los anteriores y del Mediterráneo castellano.

En el año 1300 se produce la conquista aragonesa de Cartagena. En la sentencia arbitral de Torellas (1304), para solucionar el litigio castallanoaragonés, se integra en Aragón Elche, Alicante, Orihuela, Guardamar y Cartagena, pero ante las protestas de Don Juan Manuel, vuelve Cartagena a Castilla.

En el reinado de los Reyes Católicos se producen obras de fortificación de la ciudad (1519). Cartagena goza de plena autonomía, gobernada con su Concejo con amplios poderes, presidido por el Corregidor que era elegido por el Rey.

Cartagena, desde la reconquista hasta 1700 , ha sido dependiente de la corona de Castilla (salvo los periodos de los señoríos de Don Juan Manuel, o de los Fajardo) encuadrada dentro del reino de Murcia, que a diferencia del valenciano, no tendría más instituciones que el Adelantamiento (ejercito hereditario del Marqués de Los Velez) de atribuciones limitadas a defensa, ejerciendo de Capitán Mayor mandando a las milicias concejiles.

En cuanto a la defensa de la ciudad, estaba a cargo del Concejo de Cartagena, célula política política básica, intermediario entre el Rey y los vecinos, ocupándose además de la defensa, del abastecimiento, de la justicia, orden público, economía, sanidad... La relación de la ciudad con el Estado, se realiza directamente, bien a través de la correspondencia (muy numerosa) con el rey y sus consejeros, o bien por unos agentes (letrados, procuradores) contratados por el Concejo, que velaban por los intereses de Cartagena en la Corte.

En 1700, con el reinado de los Borbones y la aparición de nuevas autoridades, los ayuntamientos se van centrando en la administración del patrimonio municipal y a realizar diversos servicios públicos. Esta
disminución de poder del Concejo, se vio ampliamente recompensada por la labor de esta nueva dinastía realizada en Cartagena.

La reorganización de la marina en tres departamentos (1728), hace de Cartagena capital de la provincia marítima del Mediterráneo con Felipe V (1700-1746), lo que trajo como consecuencias directas la construcción del Arsenal (1749-1782) y de los Astilleros, siendo el eje de la industria naval española (junto a Cádiz y Ferrol), el desarrollo de la metalurgia con la instalación de hornos siderúrgicos y el de la industria de cáñamo (jarcias y lonas). El estudio de escuelas náuticas, creándose en Cartagena el cuerpo de guardiamarinas (1776), el estudio de medicina con la construcción del Hospital Naval y del Jardín Botánico anexo, la construcción del Parque de Artillería, Fuertes de Galeras, Atalayas, Pinachos... Todo esto unido al aumento del comercio, al estar el puerto autorizado a comerciar directamente con Arriénica (1765), el impulso a las rutas terrestres de cereales (40 cabañiles cubrían el circuito Cartagena-Granada-Toledo-Madrid con 400 mulas), la construcción de carreteras, el desarrollo de la industria de la sosa cáustica y la explotación de barrilla, la creación de la Sociedad Económica de Amigos del País y de entidades financieras (montepios) provocaron una fuerte y rápida explosión demográfica, que hizo de Cartagena una de las cinco ciudades más grandes del Mediterráneo Español (junto a Barcelona, Valencia, Alicante y Málaga). Según el padrón de 1798 Cartagena contaba con 49.957 habitantes, mientras que Barcelona (1787) contaba con 90.000. Murcia en 1806 no llegaba a los 16.000 habitantes.

El 23 de mayo de 1808 se produce la insurrección en Cartagena contra la invasión francesa, procediéndose a la creación de la Junta de Gobierno de Cartagena y su supeditación junto a la de Murcia a la Junta Suprema de Valencia, ayudando a las juntas de Granada, Sevilla, Alicante y Lérida. Más tarde la Suprema de Valencia nombra a la de Cartagena como Junta Suprema en lo militar en el Reino de Murcia. En agosto recibe la invitación de la de Granada y Sevilla para participar en la formación de la Junta Suprema Central y junto con el apoyo de la de Lérida, se nombran dos Diputados por Cartagena, pero una rápida reacción del Conde de Floridablanca que es nombrado Presidente de la Junta Suprema Central, provoca que sólo sean admitidos los diputados de las ciudades cabeceras de antiguos reinos, dejando fuera a los de Cartagena, aunque por su decisión tuvo que dejar fuera a los de Alava, Cádiz, Ciudad Real, Santander, Soria y Vizcaya. Imposibilitando la posterior participación de éstos en las Cortes de Cádiz en 1812.
Es el 30 de noviembre de 1833 cuando se produce un hecho que

Cartagena va sufrir hasta nuestros días, la distribución provincial de España y la integración de Cartagena en la provincia de Murcia, siendo esta última su capital. Bozal Casado explica que este hecho causó gran dolor entre la población cartagenera:

'El decreto de la Reina Regente Doña María Cristina no reconocía las entidades administrativas, sino que las creaba. Era una división artificial en la que no se tuvieron en cuenta factores históricos. Fue una división técnica, de gabinete.

Cartagena que dio nombre y fue cabeza de una de las más extensas y populosas divisiones de España vio reducida a la condición de una cabeza de partido judicial. Y se sintió humillada. Había sufrido una verdadera capitis diminutio. El malestar era íntimo, arraigado."

Este hecho no ha sido aún superado y admitido por las diferentes generaciones de cartageneros e incluso se ha agravado en épocas como la nuestra. Así se desprende de estudios como la Tesis de María-Alice Medioni que lo califica como una de las causas de la sublevación cantonal de Cartagena en 1872.
En varias ocasiones el pueblo de Cartagena ha clamado por la capitalidad que históricamente le corresponde, los acontecimientos más recientes son los siguientes:

-1924. El Ayuntamiento de Cartagena el 20-2-24, pide la constitución de Cartagena-Provincia.

-1977. Julio Frigard Presidente del Partido Cantonal solicita el 14-12-77 la Provincia de Cartagena a la Presidencia del Gobierno.

-1978. Manifestación popular en Cartagena, solicitando la provincialidad.

-1979. A. Hernández Ros, Presidente del Congreso Regional apoya la Provincia de Cartagena.

-1980. El Senador Martínez Ovejero, solicita en la Cámara Alta la Provincia de Cartagena.

-1982-86. Enrique Escudero de Castro, Alcalde de Cartagena le pide al Rey, de visita oficial en Cartagena, la Provincia de Cartagena.

-1990. El 29 de enero, el Pleno Municipal nombra por unanimidad Alcalde Honorario de Cartagena a s. M. el Rey Don Juan Carlos I. Don Juan Carlos, acompañado de Doña Sofia, recibe de manos del Alcalde Antonio Vallejo Alberola el 12 de junio de ese mismo año, el título y los atributos del cargo -bastón de mando, medalla corporativa y fajín- y se le solicita oficialmente la Provincia de Cartagena.

-1994-95. El Partido Cantonal recoge miles de firmas apoyando la Provincia de Cartagena.

-1997. El Partido Cantonal el 16-5-97, entrega las firmas recogidas en el Ayuntamiento de Cartagena, y solicita formalmente la celebración de un referéndum para crear la Provincia de Cartagena.

   
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